domingo, 1 de septiembre de 2013

Ricardo ya no está

No puedo gritar. Mis labios están abiertos, desgarrados hasta las comisuras babeantes: alarido sin oyentes. Tengo que estar, decir, comer, escribir, bañarme. Siluetas se mueven y articulan sonidos con titiriteros mancos. Si creyera en Dios estarías en el cielo; tendría el consuelo de verte con alas que te estorban. Hubiera querido que se me fuera también este dolor, este inmenso dolor que siento y no me deja vivir sin pensar en matar a alguien; matar al único ser indispensable del mal nacido que te asesinó para que sufriera él, al menos un poco, lo que estoy sufriendo yo. No estarías de acuerdo. Déjame ser tan ruin como me hace ser esta sinrazón. Déjame querer que se permita la pena de muerte para los seres más queridos de los asesinos y sepan lo que sienten tus papás. No quiero ver a nadie que no te haya querido. No quiero saber de nadie que no supiera de ti. Me dejaste la ciudad minada; en cualquier esquina puedo verte caminando y yo, contigo, recogiendo cada segundo de vida que me quedaste debiendo. Odio Caracas porque ahí te mataron. Amo Caracas porque tú la amabas. Qué sombras tan siniestras veo sin ti. Quiero tener lo que me falta para estar en paz después de lo artero; pobre infeliz buscando un segundo de redención. Voy a creer en tu Divina Pastora, lo necesito. Voy a increparla amablemente porque no la entiendo. Voy sentarla a la mesa de la cena que te haga. Voy a rogarle con devoción que me acerque a ti. Quiero volverme aire para alcanzarte. No puedo encontrar todavía ese escondite donde dicen que voy a conformarme con los buenos momentos. Nosotros sabemos que fueron muchos y, sin embargo, no les creo. No puedo aceptar que no estés. Maldigo tu momento distraído para irte, a la muerte enamorada y a la vida desatenta. Ricardo, Ricardo, mi Richi, Richilob, querido, mi vida: No me dejes con este dolor tan jodido. No me dejes impresa en las pesadillas de Reverón. Otros pueden decir que te deje ir. Sólo quiero que las agujas de tu ausencia no me impidan estar a tu altura en los rascacielos de los muertos; quiero verte brindar frente a mi padre con un whisky en las rocas y a él con un jaibol. Quiero estar de polizón en el viaje al que no me invitaste y escuchar cómo imitas a los maracuchos, que irrumpan tus carcajadas hasta la tumba de Cri-Cri. Tu voz grave leyendo a Vallejo, cocinando un asado negro sin saber lo que la Luna te ve.

                No soporto que no estés y en el fondo de mi ser creo que el universo tampoco.

*Texto de Carmina Narro, transcrito de la revista Día Siete.

martes, 23 de abril de 2013

23



A lo largo de mi vida el número 23 ha sido muy importante para mí, especialmente porque es el día de mi cumpleaños, pero he dado con la forma de llevarlo a otros aspectos de mi vida, y entre otras cosas, es precisamente en esta ocasión que cumplo 23 años, lo cual es muy importante para mí, significa un logro y una oportunidad de cambio enorme, mirar al pasado, echar un vistazo al futuro y tomar decisiones sobre el rumbo a seguir. A través de mi existir he tenido experiencias buenas y malas, alegres y tristes, altas y bajas. Ha habido momentos en que siento que puedo lograr todo y otros en los que siento que ya no hay nada más que dar, pero siempre he salido adelante, en gran parte por mí, pero nunca lo hubiera logrado sin las personas a mi alrededor, ustedes que leen esto y otras tantos más que no tienen acceso a esto; por lo cual quiero agradecerles por haber estado ahí a mi lado (y seguir estándolo), a todos ustedes que de una u otra forma han influido en mí y han formado parte de mi vida, los conozco a todos, a algunos más, a algunos menos; a algunos los conozco más de lo que debería y a otras menos de lo que quisiera, pero lo suficiente para saber que son maravillosas personas y que me han ayudado a salir y seguir adelante, por lo cual les agradezco mucho.
Siempre, pero ahora más que es mi cumpleaños, quiero desearnos a todos una inmensa felicidad, que podamos avanzar en la vida, desatándonos de las cuerdas que nos mantienen en el suelo, poder volar con libertad hacia donde quiera que nuestra energía nos guíe, encontrar aquello que hemos estado buscando por tanto tiempo y poder disfrutarlo, deseo que nuestras relaciones sean mejores y fructíferas, que el conocimiento que adquiramos sea de utilidad y agrado, que tengamos el amor que tanto merecemos de quien esté dispuesto a brindarlo, que nuestro pensamiento sea positivo y ayude a nuestra sociedad junto con nuestras acciones, que esta publicación no sea tan cursi y deje de derramar miel, pero sobretodo, que podamos encontrar en cada día un motivo para levantarnos y seguir adelante, para no rendirnos jamás y dar lo mejor de nosotros.
En sus momentos bajos recuerden que no están solos, que siempre hay alguien dispuesto a ayudarlos, escucharlos, apoyarlos; sólo es cuestión de pedir ayuda.
Espero que hayas llegado hasta el final de esto y que te haya de servido de algo, aunque sea para dormir. Recibe de parte mía un abrazo muy fuerte lleno de afecto y energía de la buena.